Por: Biól. Diana Rosas
En los jardines, parques y camellones de nuestras ciudades, solemos ver una gran variedad de plantas grandes y coloridas. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en el origen de esas especies y en el papel que juegan dentro del ecosistema. No todas las plantas cumplen las mismas funciones: mientras las ornamentales suelen elegirse por su apariencia, las plantas nativas tienen un valor ecológico mucho más profundo.

Las plantas ornamentales son aquellas seleccionadas principalmente por su belleza, forma o color. En su mayoría, provienen de otras regiones o países, es decir, son especies exóticas que fueron introducidas para decorar espacios. Aunque pueden ser visualmente atractivas, la realidad es que muchas de ellas no alimentan ni benefician a los polinizadores nativos, ya que sus flores no producen el néctar o el polen adecuado, o bien su estructura floral es incompatible con las especies locales de abejas, mariposas y colibríes.
En cambio, las plantas nativas son aquellas que pertenecen de manera natural a una región y han evolucionado junto con la fauna local durante miles de años. Esto las convierte en piezas clave para mantener el equilibrio ecológico.

Estos son algunas ventajas de las plantas nativas:
- Alimentan y refugian a los polinizadores locales (abejas, mariposas, colibríes y otros insectos benéficos).
- Requieren menos agua y mantenimiento, ya que están adaptadas al clima y suelo de la región.
- Previenen la erosión y mejoran la salud del suelo.
- Evitan la invasión de especies exóticas, que pueden desplazar a la flora local.
- Contribuyen a la biodiversidad, fortaleciendo las redes ecológicas que sostienen la vida.
En pocas palabras, un jardín lleno de plantas nativas no solo es hermoso, sino también vivo y funcional. Es un refugio para la fauna polinizadora, un aporte a la conservación de la biodiversidad y una forma concreta de reconectar con nuestro entorno natural.
Elegir plantas nativas en lugar de ornamentales exóticas es una decisión consciente que transforma los espacios en pequeños ecosistemas que sostienen la vida. Lo que sembramos en nuestro jardín puede marcar la diferencia para cientos de especies que dependen de estas plantas para sobrevivir. La próxima vez que planees tu jardín o un área verde, elige nativas. Infórmate sobre las especies propias de tu región, busca viveros locales que las produzcan y conviértete en parte del cambio hacia un entorno más resiliente y lleno de vida
