Escrito por: Lic. en C.T. Rubí Barrientos
Comprender qué es el bajo impacto ambiental, así como reconocer las diferencias entre lo tradicional y lo sostenible, y estar conscientes de los impactos ambientales que generan los productos que consumimos diariamente es clave para tomar decisiones más responsables. Elegir opciones sostenibles no es solo una moda: es una necesidad urgente para proteger nuestro futuro común.

¿Qué es un producto o servicio de “bajo impacto ambiental”?
Un producto o servicio se considera de bajo impacto ambiental o sostenible cuando está diseñado para minimizar sus efectos negativos al medio ambiente durante todo su ciclo de vida, desde la extracción de materias primas, su producción y uso, hasta su disposición final con el objetivo de reducir al máximo la contaminación, el consumo excesivo de recursos naturales, la generación de residuos y las emisiones de gases de efecto invernadero, en favor de la conservación del planeta y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
¿Cómo impactan ambientalmente los productos o servicios?
Los productos y servicios que consumimos diariamente pueden tener diferentes impactos ambientales, de los cuales muchos pasan desapercibidos pero tienen consecuencias graves al no ser gestionados correctamente. A continuación se describen las principales:
1. Emisiones de Gases de Efecto Invernadero
Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) pueden emitirse en casi todas las etapas del ciclo de vida de un producto o servicio: al utilizar energía proveniente de combustibles fósiles en los procesos industriales para su fabricación, si se requiere transportarlo en barco, avión o camión e incluso en su uso, si requiere electricidad generada de forma no renovable. Al finalizar su vida útil, muchos productos también generan emisiones principalmente si terminan en vertederos, donde su descomposición produce metano, un gas altamente contaminante.
2. Contaminación del aire, agua y suelo
El uso de productos químicos, pesticidas, plásticos y residuos tóxicos genera una contaminación que además de impactar directamente en la salud humana, puede ocasionar daños acumulativos y de largo plazo sobre el ambiente. Mientras que en el aire, la emisión de gases contaminantes propicia el calentamiento global y cambio climático, afectando la calidad del entorno para plantas y animales, las descargas de contaminantes en cuerpos de agua provocan su eutrofización o su ingesta por los animales marinos lo que puede causar su muerte, que a largo plazo puede destruir ecosistemas acuáticos y alterar la cadena alimentaria. Además, en el suelo, la acumulación de sustancias tóxicas reduce su fertilidad, lo que afecta la flora y fauna del subsuelo, limitando la capacidad del terreno para sustentar la vida.
3. Generación de residuos
Muchos productos no son reciclables ni biodegradables, por lo que terminan siendo desechados y acumulados en vertederos o en la naturaleza y en particular, los residuos plásticos pueden tardar siglos en degradarse. Como consecuencia, las sustancias tóxicas que liberan pueden contaminar el agua o el aire, degradando los paisajes y afectando a la fauna, los océanos y la calidad de los suelos. Por otro lado, la acumulación de residuos también puede atraer animales que transmiten enfermedades, que luego pueden propagarlas a los humanos a través de la cadena alimenticia.
4. Uso desmedido de recursos naturales
La explotación incontrolada de recursos naturales como el agua, los minerales, el petróleo o la madera, generan problemas ambientales como pueden ser la deforestación, las sequías, la pérdida de hábitats y hasta conflictos sociales por el acceso a dichos recursos. Esto al igual que los puntos anteriores, pone en riesgo a miles de especies animales y vegetales, afectando profundamente el equilibrio ecológico.

¿Cómo saber si un producto o servicio es sostenible?
Para saber si un producto o servicio es sostenible, es importante considerar diferentes parámetros, para empezar, su producción y uso deben implicar una reducción del consumo de recursos naturales, de la energía y de la generación tanto de residuos como de emisiones.
Respecto los materiales con que son fabricados, para que se consideren sostenibles se puede contemplar que el ciclo de vida sea más eficiente incluyendo que su origen sea renovable, es decir, que los recursos se regeneren naturalmente y a un ritmo mayor que su consumo como pueden ser el bambú, el algodón, o el maíz, o bien, pueden ser materiales que contribuyan a la economía circular mediante materiales que ya han sido usados, que se puedan reciclar y reutilizar de forma continua, reduciendo la necesidad de extraer materias primas vírgenes como pueden ser el cartón, el vidrio o el acero. Además, se puede considerar que sean biodegradables, es decir, que al final de su vida útil, puedan descomponerse de forma natural y por último, pero no menos importante, que los materiales no contengan sustancias químicas nocivas o elementos tóxicos que puedan dañar el medio ambiente o la salud de las personas.
Entre otras de las características que debe cumplir un producto/servicio sostenible es que su producción sea limpia, es decir, que provenga de fuentes de energía renovable, que tenga un bajo uso de agua y químicos.
Además, se puede considerar que su transporte y distribución sea responsable, es decir, que generen menos emisiones de gases contaminantes, también conocidos como Gases de Efecto Invernadero (GEI).
Existen etiquetas y declaraciones ambientales que aportan información sobre el impacto ambiental de los productos o servicios, que ayudan a las personas y empresas a tomar decisiones sostenibles a la hora de comprar. Por ejemplo, la norma ISO 14001 avala que el proceso de producción de una empresa tiene un sistema de gestión enfocado a minimizar el impacto ambiental incluyendo el uso de agua, energía, residuos, etc.

Beneficios de consumir productos de bajo impacto ambiental.
Al consumir productos o servicios de bajo impacto ambiental se obtienen múltiples beneficios tanto para el medio ambiente como para las personas.
Entre los beneficios ambientales destacan, la reducción de la contaminación y la huella ambiental al generar menos residuos y emisiones contaminantes; aprovechar mejor los recursos como el agua, la energía y las materias primas ayuda a conservar los ecosistemas y proteger la biodiversidad. Los beneficios que trae a la salud es que, al ser productos ecológicos que no contienen pesticidas, fertilizantes sintéticos ni aditivos artificiales, se tiene menor exposición a químicos tóxicos, además, se puede tener mayor calidad nutricional ya que, en los alimentos, los productos orgánicos pueden tener más antioxidantes y nutrientes.
Muchas veces los productos ecológicos u orgánicos son producidos por pequeños agricultores o empresas locales, lo que fortalece las economías regionales fomentando los empleos sostenibles y creando una cultura más respetuosa con el medio ambiente, lo cual puede influir positivamente en comunidades y gobiernos sin comprometer los recursos de las futuras generaciones.



